La batalla de Heathrow
El Aeropuerto de Londres-Heathrow es el más grande y concurrido de Europa, ocupando el tercer puesto en el ranking mundial en cuanto a tráfico de pasajeros. En la actualidad, las dos pistas de aterrizaje de Heathrow funcionan casi al límite de capacidad, siendo frecuentes los retrasos. Por ello, el gobierno británico pretende construir una tercera pista y una sexta terminal en Heathrow, lo que incrementará notablemente el número de pasajeros en el principal aeropuerto del Reino Unido. Según BBA, empresa propietaria del aeropuerto que es a su vez propiedad del grupo español Ferrovial, con la ejecución del proyecto se contribuirá con cerca de 7 billones de libras esterlinas a la economía británica, estando previsto que se creen 60,000 nuevos puestos trabajos durante la fase de construcción y otros 8,000 trabajos permanentes en los sectores de negocios y turismo. Con la construcción de esta tercera pista, Heathrow se convertiría en el primer aeropuerto del mundo en número de pasajeros y aviones. De no construirse esta tercera pista, Londres se verá desplazada como capital de la actividad comercial internacional ya que otros aeropuertos europeos cuentan ya con un mayor número de pistas: 3 en el aeropuerto de Frankfurt; 4 en los aeropuertos de Madrid y Paris; y hasta 6 pistas en Ámsterdam Schiphol, el principal competidor de Heathrow.
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en este proyecto. Los detractores argumentan que la industria aérea es altamente contaminante y que se debería poner límite al crecimiento de la capacidad aérea de los países, sobre todo en el contexto actual de cambio climático y con el compromiso de la Unión Europea a reducir sus emisiones de efecto invernadero en un 20% para el 2020 y en un 80% para el 2050. La ampliación del aeropuerto aumentará enormemente el tráfico aéreo (de 480,000 a 720,000 vuelos anuales), incrementando en más de un 50% las emisiones de C02, además de mayores niveles de ruido y peor calidad del aire en Londres y su área metropolitana. Asimismo, para ejecutar las obras de esta tercera pista se tendrán que desalojar y demoler 1,200 viviendas, entre las que se incluye un pueblo en el que viven 700 personas (Sipson) además, varias hectáreas del cinturón verde de Londres serán destruidas. Las organizaciones más fuertes en materia ambiental como Greenpeace, Friends of the Earth, RSPB y WWF han unido sus fuerzas para luchar activamente contra del proyecto. A éstas se les han sumado científicos, políticos y londinenses que se oponen radicalmente a esta ampliación. Incluso los alcaldes de Londres y de otros municipios afectados están planeando llevar al gobierno laborista a los tribunales si éste sigue adelante con el proyecto. Por su parte, el gobierno defiende que se llevarán a cabo todas las acciones posibles para mitigar los impactos ambientales del aeropuerto en tres principales áreas de actuación: emisiones de efecto invernadero, calidad del aire en los alrededores de Heathrow y niveles de ruido, comprometiéndose a una reducción en la capacidad de la nueva pista desde la inicial propuesta de 240,000 vuelos anuales a 125,000, hasta que se cumpla con los estándares de calidad de aire y ruido. Sin embargo, Londres a día de hoy ya está infringiendo la legislación Europea en materia de calidad del aire, por emisiones de dióxido de nitrógeno procedentes tanto de coches como de aviones, por lo que los detractores del proyecto no se terminan de creer que las emisiones a la atmósfera pueden ser reducidas por debajo de los límites legales cuando el número de vuelos se aumente.
La última acción que estos grupos detractores han llevado a cabo es la compra de una parcela de casi una hectárea de tamaño en el área prevista para la ampliación. La idea es dividir esta hectárea en minúsculos lotes de terreno que serán vendidos a diferentes activistas contrarios al proyecto, dificultando así el proceso administrativo de expropiación forzosa que tendrá que ser llevada a cabo por el gobierno y BBA.
Aunque ya se ha dado el visto bueno a las obras, esto sólo es el principio de lo que sin duda será una auténtica batalla legal y administrativa; de llevarse a cabo el proyecto, los múltiples oponentes ya están haciendo todo lo posible por retrasarlo. Eso si tras las elecciones generales que se celebrarán el año que viene en el Reino Unido no hay un cambio de gobierno, porque la osadía de apoyar la ampliación de Heathrow y favorecer los intereses económicos de unos pocos le va a costar más de un voto al gobierno laborista de Gordon Brown.
La ampliación del Aeropuerto de Londres-Heathrow constituye un claro ejemplo de cómo el desarrollo económico de un país entra en conflicto con las demandas ambientales de la sociedad y de cómo los grupos ecologistas y la conciencia ambiental de la población adquieren cada vez una mayor fuerza. La batalla no ha hecho más que comenzar y los resultados de la misma sentarán, sin duda, precedentes en cuanto a movilización social en materia ambiental.
Foto: Ioerror
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Etiquetas: aeropuerto, calidad del aire, desarrollo económico, efecto invernadero, emisiones, gases, Heathrow, Londres, movilización social, ruido















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